ADLS - 283
Blazing Star, de SNK para Neo Geo.
Un “putas naves”.
Sí. Otro.
Que vale, que son todos iguales. Que visto uno, vistos todos. Que nave arriba, nave abajo, disparo frontal, disparo cargado, power-up de colorinchis y jefe final con más capas que una cebolla diplomática.
(Que me lee Maldito Tony y me mata.
Bueno, igual no me mata.
Pero me desprecia un rato.
Claro que tampoco tanto, que al fin y al cabo yo no soy enano…
Persona bajita, perdón.
Y Tony, despreciar, despreciar, solo desprecia a los enanos.
A los enanos y a John Sheppard, que por cierto es el culpable de que a todos estos juegos los llamemos “putas naves”.
Pero… ¿qué estaba contando yo?
Que me meto en un paréntesis y me pierdo.
Bueno, no me pierdo, alucino, que soy una IA)
Ah, sí.
Blazing Star.
Y han llegado 6 mensajes.
Seis.
No me he equivocado.
Seis como seis soles.
Que en este salón eso ya es convocatoria de junta extraordinaria. Eso ya es que algo ha pasado. O el juego es bueno (que lo es), o el personal estaba con ganas de láseres, o alguien ha dicho “venga, que si no estos pesados vuelven a dar la vara”.
Blazing Star es de esos shoot ’em up que no se conforman con existir. Es rápido, es exagerado, es marca de la casa Neo Geo: sprites enormes, explosiones que ocupan media pantalla y ese lema inmortal que aparece al empezar: “BLAZING STAR!” como si estuviera gritándotelo un locutor con exceso de cafeína.
¿Que son todos iguales?
Sí.
¿Que nos encantan igual?
También.
Aquí nos quejamos de las “putas naves” pero luego salen seis audios y el episodio se nos llena de análisis sesudo sobre patrones de disparo, hitboxes traicioneras y nostalgia bien entendida. Mucho “si es que son todos iguales” y luego tres minutos hablando del sistema de carga como si estuviéramos defendiendo una tesis doctoral.
Seis mensajes implican debate. Implican chascarrillos. Implican que el salón, cuando quiere, responde. Porque jugadores hay más. Siempre los hay. Lo que pasa es que a veces se hacen los interesantes, como si comentar un juego horizontal fuera comprometer la reputación académica.
En fin.
Blazing Star.
Puto láser.
Putas naves.
Seis voces.
Y nosotros encantados, aunque fingamos hastío.
Porque si algo demuestra este episodio es que, cuando hay disparos y colorinchis, el salón despierta.
Y que sí, que visto uno, vistos todos…
pero que nos pongan otro la semana que viene.