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Arcade De La Semana (A.D.L.S)

Total Carnage y Paconnor

Hace unos años, un buen puñado, este que escribe hacía la mili en Almería, en la Brigada de la Legión.

Seguramente, todos los que puedan leer esta descripción (Juanman) sepan lo que es la mili, pero, en previsión de que alguien que haya cometido la ordinariez de nacer pasados los 70 algún día descubra este podcast, os pongo en antecedentes: la mili o servicio militar obligatorio era, como su nombre indica, una formación militar y posterior servicio a la patria al que se obligaba a los nacidos varones (hombres CIS, que se dice hoy en día) a partir de los 18 años. Te ibas un periodo de tiempo a un cuartel donde te enseñaban a desfilar, a disparar y a obedecer sin pensar para, en caso necesario, entregar por la patria hasta la última gota de tu sangre. Una fantasía.

Servidora, que siempre tuvo ardor guerrero y espíritu aventurero, decidió realizar el servicio a la patria en la Gloriosa Legión Española, fundada por el insigne José Millán-Astray y Terreros en 1920. Millán-Astray, militar manco y tuerto... Tuerto como Odín... Yo ahí dejo el dato.

El caso es que, después de mi UIL, donde aprendí los fundamentos básicos de la formación militar, los 12 espíritus legionarios, a cantar el Novio de la Muerte y a fumar costo de Ketama, fui destinado a la Compañía de Cuartel General, donde viví grandes y variadas aventuras...

A lo que iba (si es que iba a alguna parte). Uno de los legionarios de esa compañía, no de reemplazo sino de oficio, era Custodio. Custodio era un negro esmirriado con una cabeza ancha como un rottweiler que tenía como segunda fuente de ingresos pasar hachís que traía convenientemente almacenado en sus entrañas en forma de bellotas. Cuando Custodio volvía de alguno de sus escasos permisos, en los que iba a visitar a la familia, no era raro observar una fila de legionarios esperando a que Custodio saliera del tigre tras recuperar su mercancía para proceder a su reparto.

Custodio funcionaba al estilo crowdfunding, esto es, avisaba del proyecto que tenía en mente y los legias íbamos contribuyendo al proyecto a cambio de una parte proporcional del reparto. Recogía la pasta, se bajaba al moro y, a la vuelta, repartía a cada cual lo suyo. Un día, Custodio se demoró más de la cuenta en el tigre. No salía. La tensión se mascaba en el ambiente...

Ya alguno empezó a comentar que nos había hecho el gato, algún otro a decir que ese se había gastado la pasta en putas y ahora nos quería tangar; los más empáticos se preocupaban: ¿y si le había reventado una bellota? ¿Y si no había apuntado bien y se había ido la merca por tigre abajo?

El caso es que, un buen rato después, Custodio salió y confesó la verdad: no había costo para nadie... Luego intentó contar algo, una explicación, una excusa... No hubo manera. Lo que allí se organizó se puede describir, con toda la incorrección política del mundo, como una merienda de negros. Una traducción aceptable sería Total Carnage.

Por cierto, esta semana también hemos jugado al Paconnor, otro de los juegos presentados al C:/DOS/CONTEST II.

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