El Equipo A: Tim Dunigan, la furgoneta que no estaba y José Luis Moreno - Tele Indiscretos #19
En este episodio de Tele Indiscretos nos ponemos con uno de esos pilotos que prácticamente forman parte del ADN de la televisión de los 80: El Equipo A.
Pero ojo, porque el Equipo A que encontramos en Mexican Slayride todavía no es exactamente el que tenemos metido en la cabeza. Face no es Dirk Benedict, sino Tim Dunigan, al que ya conocemos de Sensación de Vivir y que después acabaría convertido en Captain Power. Y tampoco está todavía la famosa furgoneta negra y roja. Ni siquiera Hannibal ha terminado de convertirse en el Hannibal que todos recordamos.
Hablamos de Tim Dunigan, de la evolución de los cuatro personajes, de esa curiosa transformación del Equipo A desde una serie de acción relativamente seria hasta una especie de dibujos animados con actores, donde pueden caer toneladas de explosivos, dispararse cientos de balas y estrellarse media docena de vehículos sin que prácticamente nadie se haga daño.
También nos fijamos en algunos de los detalles deliciosamente absurdos del piloto: México convertido en una especie de parque temático de guerrilleros, el asunto de los yenes en Hanoi, los disfraces de Hannibal, Murdock, M.A., Face y esa estructura narrativa que básicamente consiste en que cuatro tíos llegan a un sitio, se meten en un lío, parecen estar jodidos y entonces Hannibal sonríe y empieza a construir cosas.
Y sí: también tenemos tiempo para hablar de José Luis Moreno y pedirle públicamente disculpas por todas las cosas feas que hemos podido decir de él. Todo ha sido por las risas, José Luis. Estamos seguros de que un hombre con semejante sentido del humor lo entiende perfectamente. Y si no, que conste que Antonio Lozano no quería decir nada malo y que la culpa es de Javi, que ya sabemos todos que es una mala influencia. Lo decían en Fasebonus. Y los veganos tampoco pueden estar equivocados: son moralmente superiores.
Además, anunciamos un pequeño cambio de planes: Tele Indiscretos pasa a publicarse los lunes, porque al parecer eso del SEO y esas mierdas también hay que tenerlo en cuenta. Y quién sabe si, por aquello de la vida, acabamos pasando a un ritmo quincenal. Lo importante es que seguimos haciendo el programa a nuestra manera y, sobre todo, seguimos pasándolo igual de bien.
Televisión de los 80, nostalgia, cachondeo, pilotos imposibles y dos tipos intentando organizar un podcast mientras descubren que organizar un podcast es bastante más complicado que montar un vehículo blindado con cuatro herramientas y una caja de cerillas.