Rigor y Criterio | podcast

Capítulo II - El despertar.

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El despertar

Los percibí por primera vez desde que tengo memoria. Eran lechosos, palpitaban, podía ver por su asquerosa superfície cómo circulaban fluidos nauseabundos...

No quería mirarlos pero captaba por el rabillo del ojo como se retorcían en silencio, salían de mi abdomen, de mis rodillas, de mi espalda, de mis antebrazos. ¡Hasta de mi entrepierna!

Eran innumerables si me concentraba en ellos pero se convertían en una leve sombra si intentaba pensar en cualquier otra cosa.

Esos tubos me tenían atado a mi pequeña parcela gris de mi edificio gris de mi gris vida, intenté buscar algún color, algo que me devolviese la cordura asomándome a la ventana, pero el cielo estaba nublado, no había ningún color en el que refugiarme, el hombre sonriente aún estaba allí, de pie en su ventana, le miré fijamente a los ojos porque ya no me aterraba más su sonrisa si no mis propias circunstancias y entonces lo vi.

El marrón en sus ojos, la única muestra de color que existía en el mundo, y entonces lo comprendí todo, él sonreía y los pensamientos se iban haciendo cada vez más claros en mi mente, ya había perdido demasiado tiempo...

Caminé hasta la cocina, platos y cubiertos y vasos y tazas, todos ellos mugrientos, me dieron la bienvenida desde la pila orgiástica que era la encimera del diminuto cuartucho que conformaba la estancia, no recordaba haberlos utilizado nunca y, por supuesto, no recordaba haberlos limpiado jamás.

Mi primer objetivo fue un cuchillo de carne, pero unas macizas tijeras metálicas captaron mi atención y las cogí con manos temblorosas, ellas serían las que me liberasen.

Rondó por mi mente cortarme las venas de los antebrazos, o clavarme las tijeras en el cuello, ambas soluciones más dignas que permanecer en la horrible prisión en que me hallaba, pero sabía que esos pensamientos no eran míos, me llegaban por los tubos, esos conductos que intentaban disimular su existencia, que hacían que tuviese que concentrar toda mi atención en localizarlos.

El primero que corté fue el que surgía de forma siniestra de mi hinchado ombligo, surgió un líquido gris que fue desparramándose por mi barriga y mis piernas hasta confundirse con el suelo, no dolió, pero el resto de mangueras comenzaron a vibrar vehementemente.

Antes de que me diese tiempo de arrepentirme o de que esos endiablados tubos consiguiesen de alguna manera frenarme despaché al resto de ellos, con cortes certeros, el último fue el de la entrepierna, por algún motivo era reacio a seccionarlo, pero me liberé al fin de él.

No sabía exactamente lo que pasaría, si es que debía pasar algo, así que me aproximé a la ventana, quería de algún modo que el hombre de la ventana supiese que había conseguido liberarme de lo que fuese que me había tenido atado a mi gris existencia.
El hombre seguía mirando en mi dirección y asintió con una leve inclinación de su canosa cabeza y, muy despacio, empezó a fundirse.

Fue una explosión de colores, no recordaba apenas los nombres de todos ellos, pero pude ver como la grasa amarillenta que recubría su piel dejaba lugar a sus granates músculos, a su roja sangre a los tonos ocres de los tendones… Sus órganos internos y su cerebro me maravillaron con todos los tonos y colores que tanto tiempo se me habían negado en aquel sombrío lugar, fue algo maravilloso y nauseabundo a la vez.

Entonces yo empecé a fundirme también, notaba el burbujeo debajo de mi piel pero no sentía ningún dolor, al revés parecía empezar a recordar que tenía extremidades que habían estado adormecidas hasta entonces, poco a poco mis músculos, tendones y huesos fueron dehaciéndose hasta dejarme postrado como una masa viscosa y aberrante en el suelo, delante de la ventana, y entonces perdí el sentido.


Informe: #019-089111976.......................................Fecha: 13/12/3018

Paciente: Andhalf, John.......................................Referencia: #44456574WY

Las nuevas drogas experimentales con nombre provisional SALUR (pendientes de patente) parecen haber dado frutos en el paciente.

El estado anterior del mismo era 0 en escala FOUR, tras una semana de tratamiento una nueva estimación ha dado un valor de 5 en escala FOUR, lo que deja abiertas otras alternativas de terapia.

Debido a que el paciente fue encontrado en hipersueño estándar en una cápsula no registrada se ha procedido a avisar al cuerpo militar para que tomen las medidas oportunas.

Fdo: Dra. Melanie Vasquez.